miércoles, 6 de noviembre de 2013
domingo, 23 de septiembre de 2012
Las bogas, un espectáculo para el submarinista
La Boops Boops, más conocida como "boga", es un pez de la familia de los espáridos que abunda en aguas del Mediterráneo y del Atlántico Oriental.
Vive en todo tipo de sustratos (arena, fango, roca...) y se alimenta de pequeños crustáceos o, ya en la etapa adulta, de algas.
Este pez, que posee un cuerpo alargado y unos grandes ojos, forma grandes bancos que ascienden a la superficie por la noche y en verano, permaneciendo en invierno entre 150 y 200 metros de profundidad.
Y es justamente el hecho de que forme grandes bancos lo que constituye un auténtico espectáculo para el submarinista, ya que la gran bola de peces cambia de formas constantemente al ser atacada por los depredadores.
Las imágenes que se muestran a continuación constituyen una secuencia de tres fotografías sacadas en dos segundos en aguas del mediterráneo este mismo mes de septiembre (Piles I: Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas - Cartagena).
Con estas tres fotos se aprecia el fenómeno de forma que podemos hacernos cierta idea de él pero, verlo directamente en persona con los rápidos cambios de dirección de la masa de peces y los destellos de la luz del sol reflejada en ellos al ser atacados por otras especies, es algo espectacular.
Así que ya sabeis... disfrutad de las bogas siempre que se os presente la ocasión!!!
martes, 1 de noviembre de 2011
Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas
La reserva marina, situada en Cartagena, es un espacio natural submarino que abarca unos 19 Km2 entre el faro de Cabo de Palos y las Islas Hormigas.
Esta reserva, protegida en 1995 con el fin de preservar su flora y fauna e incuida como LIC en la Red Natura 2000 de la Unión Europea, tiene unas zonas totalmente protegidas donde está prohibido cualquier tipo de actividad y otras zonas donde se permiten ciertos tipos de actividad con algunas restricciones, como el buceo.
Podemos decir que la reserva de Islas Hormigas tiene básicamente diez puntos de inmersión, aunque muchos otros afirmarán que el número es distinto. Como todo, cada cosa es diferente en función del ojo que lo mira o la perspectiva que se le da. Pero, a mi juicio, los puntos de inmersión son: Bajo de Testa, Piles 1, Piles 2, el Jardín de los Piles, la Morra, el Pico Pelao, el Desfiladero, Bajo de Enmedio, Bajo de Dentro y Bajo de Fuera.
En mi opinión (y me consta que la de muchos otros), Septiembre es un mes fantástico para bucear en estas aguas ya que es la época del año en la que entran los grandes bancos de bogas. Y digo esto porque el buceador puede presenciar un auténtico espectáculo observando el movimiento coordinado de las grandes masas de peces al ser atacadas por los depredadores.
Tres fueron las inmersiones que pudimos hacer este pasado mes de Septiembre:
1ª. De la Morra al Piles 1 (inmersión caribeña)
2ª. Bajo de Dentro
3ª. Piles 2
De todas ellas se obtiene una idea clara: "estas aguas son por excelencia el hogar del mero", cuyos ejemplares llegan a ponerse delante de ti mirándote fijamente a menos de un metro. Aunque no solo disfrutas observado esta especie, sino que también puedes admirar los grandes bancos de barracudas (que también se acercan mucho a los buceadores), abadejos, dentones, morenas o sargos reales, algunas especies más pequeñas como los gobios o los siempre difíciles de ver nudibranquios y, por supuesto, los grandes bancos de bogas con su increible espectáculo.
Se puede afirmar que la reserva marina del Cabo de Palos es un lugar donde cualquier aficionado al submarisnismo tiene la total garantía de disfrutar de una muy buena inmersión.
Para ello hay multitud de clubes en la zona donde se goza buen ambiente y buenos materiales. Nosotros elegimos (por recomendación) Balkysub (http://www.balkysub.com/index.php) y no nos arrepentimos en absoluto. Aunque tú decidirás qué club te interesa más la próxima vez que acudas a bucear a la zona.
Para terminar, la única anécdota negativa de esta experiencia fue que en la segunda inmersión perdí mi cámara submarina ya que, al terminar la inmersión, tras haber realizado la parada de seguridad y estar casi en reserva, mi cámara cayó a un fondo de más de 40 metros sin que yo pudiera hacer nada.
Para terminar, la única anécdota negativa de esta experiencia fue que en la segunda inmersión perdí mi cámara submarina ya que, al terminar la inmersión, tras haber realizado la parada de seguridad y estar casi en reserva, mi cámara cayó a un fondo de más de 40 metros sin que yo pudiera hacer nada.
Así que, si acudes al Bajo de Dentro, te gusta el buceo profundo y encuentras una minicámara... acuérdate de mi!!!
Un abrazo y mucho ojo con las corrientes de esta zona!!!
lunes, 19 de septiembre de 2011
Reserva de Garajau
La Reserva Natural de Garajau está situada al sureste de la portuguesa isla de Madeira. Se trata de la única reserva marina protegida de todo Portugal. Creada en 1986, ofrece unas condiciones únicas como zona protegida, no solo porque posee una perfecta ubicación geográfica, sino por su diversidad biológica y sus extraordinarias aguas cristalinas, que pueden generar mucho interés científico, recreativo y turístico. No está permitida la pesca y hay patrullas de guardacostas que regularmente intentan mantener intacta la reserva. Todo ello hace de esta región un punto de gran interés para el buceo.
Existen un gran número de clubes de buceo en la isla, como "Diving Center Madeira", "Tubarao Madeira", "Madeira Oceano's", "Inmersao Aventura e Desporto", etc... Nosotros elegimos "Manta Diving Center" (http://www.mantadiving.com/), un centro de buceo situado en la localidad de Canico de Baixo, en las instalaciones del hotel Galo Resort, en plena reserva marina. El centro, regentado por el alemán Stefan, goza de buen ambiente y buenos equipos pero, si no sabes hablar inglés, es posible que tengas más de un problema. Incluso hablando inglés medianamente puedes tener problemas, ya que alguno de los guías solo habla alemán. Nuestras caras debieron ser un poema en más de una ocasión al escuchar los briefings pre-inmersión en habla germana.
Pero bueno, superadas los pequeñas dificultades del idioma, nos dedicamos a disfrutar de la biodiversidad que ofrece la reserva.
Lo primero que descubrimos al sumergirnos en el agua fue que el número de especies que habíamos visto hasta el momento en otros lugares no era nada comparado con lo que allí se veía. Apenas a cinco metros de profundidad podías ver numerosos seres vivos en cualquier dirección en la que centrases la vista. Desde pequeños ejemplares como los peces doncella, los gusanos de fuego, los cangrejos araña, etc, hasta grandes ejemplares como la morena (negra y moteada), el mero y la barracuda. Aunque estos últimos no los vimos hasta sumergirnos a una mayor profundidad.
Las especies que más abundan en la zona son, sin lugar a dudas, el pez loro, la castañuela (común y negra) el fredi y la doncella. Mires donde mires, siempre hay un grupo de alguna de estas especies.Pero no solo disfrutas observando estas especies, sino que la reserva marina te brinda la oportunidad de disfrutar de muchos otros ejemplares de mayor tamaño, lo que convierte cada inmersión en una experiencia inolvidable.
Siempre podremos decir con satisfacción que buceamos en un lugar maravilloso donde disfrutamos observando las siguientes especies bajo el agua: peces loro, sargos (común y real), mojarras, salpas, lisas, fredis, doncellas, castañuelas (común y negra), meros, anguilas de jardín, morenas (moteadas y negras), barracudas, peces lagarto, peces cofre, peces globo, rascacios, escórporas, gusanos de fuego, cangrejos araña, estrellas de mar, pulpos, sepias y erizos de diversos tamaños y colores.
No está nada mal!!! Y seguro que algunas otras especies pasaron por delante de nuestros ojos sin que nos diésemos cuenta o sin que supiésemos identificarlas.
En definitiva... UN LUGAR 100% RECOMENDABLE PARA DISFRUTAR DEL BUCEO.
miércoles, 24 de agosto de 2011
"Los Arcos" (Calpe)
Calpe es un lugar muy recomendable para el buceo de iniciación debido a la ausencia casi total de corrientes y a la poca profundidad de la zona. Aunque siempre cabe la posibilidad de encontrarse con algo de mar de fondo que puede balancearte durante un largo rato.
La mayoría de inmersiones se realizan alrededor del Peñón de Ifach y pueden ser consideradas como sencillas y entretenidas.
No siempre se disfruta de buena visibilidad, ya que el viento provoca olas que remueven el fondo y hace que en muchas ocasiones no se vea más allá de 5 ó 6 metros. Aunque esto no es la tónica general ni mucho menos.
De todos los puntos de inmersión, uno de los mejores (a mi juicio) es el conocido como "Los Arcos".
Se trata de una zona con una profundidad que oscila entre los 7 y los 13 metros, donde se puede disfrutar de una inmersión entre túneles y arcos de piedra de diversos tamaños.
El buceador puede divertirse pasando desde pequeños túneles donde apenas cabe una persona hasta grandes arcos bajo los que se refugian grupos de sargos y mojarras. Eso es lo que hace que sea divertida, independientemente de que veamos más o menos fauna marina.
Hay que tener en cuenta que muchas veces, el buceador se tira de la embarcación y, tras unos minutos en el fondo, descubre que no va a ser su día. Mire donde mire, descubre con cierta resignación que apenas hay vida. Busca en cada grieta... cada piedra... y no consigue ver ningún ser vivo (sobre todo durante los primeros meses de la temporada de buceo).
Ante esta situación, los Arcos te ofrece otro entretenimiento, que es disfrutar jugando y pasando por sitios estrechos, admirar y pasar bajo los grandes arcos formados por la erosión producida por el agua en la roca, etc.
Aquí incluyo el enlace a un video de una de las inmersiones que hice en los Arcos el mes de Julio de 2011 junto con un grupo de alumnos Open Water.
La mayoría de inmersiones se realizan alrededor del Peñón de Ifach y pueden ser consideradas como sencillas y entretenidas.
No siempre se disfruta de buena visibilidad, ya que el viento provoca olas que remueven el fondo y hace que en muchas ocasiones no se vea más allá de 5 ó 6 metros. Aunque esto no es la tónica general ni mucho menos.
De todos los puntos de inmersión, uno de los mejores (a mi juicio) es el conocido como "Los Arcos".
Se trata de una zona con una profundidad que oscila entre los 7 y los 13 metros, donde se puede disfrutar de una inmersión entre túneles y arcos de piedra de diversos tamaños.
El buceador puede divertirse pasando desde pequeños túneles donde apenas cabe una persona hasta grandes arcos bajo los que se refugian grupos de sargos y mojarras. Eso es lo que hace que sea divertida, independientemente de que veamos más o menos fauna marina.
Hay que tener en cuenta que muchas veces, el buceador se tira de la embarcación y, tras unos minutos en el fondo, descubre que no va a ser su día. Mire donde mire, descubre con cierta resignación que apenas hay vida. Busca en cada grieta... cada piedra... y no consigue ver ningún ser vivo (sobre todo durante los primeros meses de la temporada de buceo).
Ante esta situación, los Arcos te ofrece otro entretenimiento, que es disfrutar jugando y pasando por sitios estrechos, admirar y pasar bajo los grandes arcos formados por la erosión producida por el agua en la roca, etc.
Aquí incluyo el enlace a un video de una de las inmersiones que hice en los Arcos el mes de Julio de 2011 junto con un grupo de alumnos Open Water.
domingo, 24 de abril de 2011
Apnea, una práctica no exenta de riesgos
El buceo en apnea o buceo libre es aquel que se realiza sin suministro adicional de aire o, como suele decirse coloquialmente, "a pulmón".
Las personas tienden a pensar que esta práctica deportiva está exenta de riesgos, considerando el peligro de quedarse sin aire como único factor de riesgo. Pero es mucho más complejo que eso.
Esta práctica supone someter al cuerpo humano a una interrupción total del suministro de aire, por lo que el oxígeno disminuye hasta niveles que pueden llegar a resultar peligrosos.
Hay que tener en cuenta que la necesidad de respirar se produce por la acumulación de dióxido de carbono en el cuerpo, no por la falta de oxígeno. Por eso, los apneistas utilizan la hiperventilación, que es una práctica consistente en hacer 3 ó 4 respiraciones profundas antes de sumergirse, para bajar los niveles de dióxido de carbono y retrasar la sensación de falta de aire, prolongando así el tiempo de inmersión.
Aunque los buceadores deben ser muy ciudadosos a la hora de realizar esta práctica, ya que una hiperventilación excesiva puede reducir los niveles de dióxido de carbono tanto que el cuerpo se quede sin oxígeno antes de notar necesidad de respirar. Esto provoca la inconsciencia repentina y, si nadie puede socorrerte, la muerte por ahogamiento.
Otro problema ligado a la apnea que ocasiona un gran número de accidentes es el síncope hipóxico, también conocido como el síncope de los siete metros, síncope de las aguas bajas o shallow water blackout.Este fenómeno supone un desmayo repentino por un descenso brusco del nivel de oxígeno en la sangre. La causa de este descenso repentino es la disminución de la presión que experimenta el buceador a medida que asciende a la superficie desde una profundidad de entre 15 y 20 metros, ya que los pulmones se expanden e invierten el proceso de intercambio de gases que se produce en los alveolos, pasando estos a aborver el oxígeno del torrente sanguíneo.
A priori, si un buceador sufre este síncope y es rescatado inmediatamente, no tiene porqué tener mayores consecuencias, ya que el peligro no radica en el desmayo, sino en el ahogamiento que se produce durante el estado de inconsciencia del mismo. Aunque hay que tener en cuenta que, cuando los casos hipóxicos se repiten, pueden provocar lesiones irreversibles en el tejido cerebral a largo plazo. Por lo que no se puede tomar a la ligera.
Además, este fenómeno se agrava con la hiperventilación, ya que los tiempos de inmersión y la profundidad son mayores gracias a esta práctica (entre un 40% y 60%). Por lo que utilizar esta técnica requiere de mucho entrenamiento y mucha prudencia.
Por último, aunque no es muy común, no deja de ser importante el hecho de que durante la apnea, a pesar de que se interumpe la respiración, el resto de procesos fisólógicos continúan, como el de absorción de nitrógeno por los tejidos. Por lo que el apneista no está exento de sufrir un ataque de descompresión.
Así que, al menos, dos ideas claras se desprenden de todo esto:
1) Bucea con mucha precaución y siempre dentro de tus límites.
2) Ve siempre acompañado y no pierdas la atención sobre tu compañero.
sábado, 29 de enero de 2011
Caída libre de Guillaume Néry
Guillaume Néry batió el record mundial de inmersión libre en 2010 alcanzando una profundidad de 202 metros. Dicha marca fue alcanzada en el Agujero Azul de Dean, situado en la Isla Larga, Bahamas, cuyo fondo se sitúa exactamente a 202 metros (donde llegó Néry).
El Dean´s Blue Hole está considerado como el agujero azul más profundo del mundo. Es semicircular en la superficie, donde tiene un diámetro de entre 25 y 35 metros. Y a la profundidad de 20 metros, el agujero se ensancha hasta los 100 metros de diámetro convirtiéndose en una inmensa caverna.
Este impresionante video es una representación artística de la proeza de Néry. Un descenso a las profundidades hasta alcanzar el fondo del agujero azul más grande conocido.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Algunos peligros no tan conocidos
La mayoría de la gente que pregunta o habla acerca de los peligros del mar suele centrarse siempre en la figura del tiburón. Y considerar al tiburón como un animal agresivo que supone un grave peligro para el hombre es una falsa y extendida creencia que carece de fundamento. Las estadísticas, los estudios científicos y la experiencia de cientos de submarinistas demuestran que no es cierto.
Evidentemente, no hay que molestar a un tiburón porque entonces corres el riesgo de que te ataque, como cualquier otra especie que se sienta amenzada. Pero la culpa del ataque será tuya, no del animal.
El mar, como muchos otros medios, evidentemente no está exento de peligros. Y más si tenemos en cuenta que no es nuestro medio natural. Algunos de esos peligros están ligados a la práctica del submarinismo exclusivamente, como la narcosis o los problemas de descompresión. Pero hay otros riesgos que no están relacionados con los efectos de la profundidad en nuestro cuerpo, sino que provienen de las especies que habitan el medio marino. Algunas de ellas son:
- Cono de mar:
El Cono (Conus) es un molusco gasterópodo de la familia Conidae que habita en aguas del Índico y del Pacífico. Es un animal carnívoro que posee una glándula venenosa unida a un diente radular en forma de arpón que lanza a sus presas (puede atravesar los guantes y el traje de un submarinista). A través de ese órgano inocula un veneno muy potente que actúa sobre el sistema nervioso de las víctimas. Dicho veneno contiene cientos de compuestos diferentes y su composición varía mucho de unas especies a otras (algunos contienen la mortal tetrodotoxina).Las presas más pequeñas quedan paralizadas al intanste, pero también puede paralizar y matar a especies mayores en unos pocos minutos, como al ser humano. Los síntomas incluyen dolor intenso, hinchazón, entumecimiento y hormigueo. Éstos pueden empezar inmediatamente o demorarse unos días. Muchas veces producen parálisis muscular, cambios en la percepción visual y fallo respiratorio que puede conducir a la muerte.
No hay antídotos, y el tratamiento consiste en soporte vital hasta que el veneno es metabolizado por la víctima.
¡¡¡Menudo caracol ehhh!!!
- Pulpo de anillos azules:
El Hapalochlaena, más conocido como pulpo de anillos azules, es una especie de cefalópodo que habita en el Océano Pacífico. Tiene las dimensiones de una pelota de golf. Pero, a pesar de su reducido tamaño, posee veneno suficiente como para matar a 26 personas. Dicho veneno contiene una serie de toxinas, entre la que volvemos a encontrar a la tetrodotoxina, que bloquea los canales de sodio causando la parálisis motriz. Esta toxina es generada por unas bacterias que posee el pulpo en sus glándulas salivares y que, además, son las que le dotan de esos anillos azules tan característicos.
Este animal se alimenta principalmente de cangrejos y camarones, a los que arranca un trozo de caparazón para inocularles su potente veneno, paralizarlos y, finalmente, drenar su carne.A priori, no hay riesgo de que tengamos una mala experiencia con uno de estos pequeños seres. Pero hay que tener mucho cuidado con ellos ya que, si se sienten atacados, se les pisa o toca por descuido, pueden atacar rápidamente. ¡Y ya habéis leido!
- Pez Piedra:
Este animal quizás sea el más conocido de los citados, pero no por ello deja de ser un serio peligro si se sufre su picadura.
El pez piedra (Synanceia horrida) es la especie de actinopterigio más venenoso del mundo. Habita principalmente en aguas del Pacífico.
Su nombre se debe a que, cuando se camufla, es muy difícil diferenciarlo de una vulgar roca. Y es ahí donde radica el peligro ya que, al no verlo, se puede pisar con los pies descalzos, sufriendo la picadura con una de las púas de sus aletas. Hay que tener en cuenta que este pez tiene alrededor de 12-13 púas en la altea dorsal, 3 en la anal y 2 en la pélvica. Su picadura es muy dolorsa, alcanzando el nivel máximo pasada una hora. Lo peor es que el dolor viene acompañado de mareos, vómitos, cefalea, espasmos intestinales, hipertensión arterial, puediendo también llegar a producir arritmias cardiacas, parálisis muscular, convulsiones, coma y parada cardiorrespiratoria.
Este animal es totalmente pacífico y tranquilo (como la gran mayoría), se alimenta de pequeños peces y crustaceos. Tened cuidado de no pisarlo, no molestarlo y jamás tendréis un pencarce con él.
- Avispa de mar:
La Chironex fleckeri, más conocida como avispa de mar, está considerada la criatura más venenosa del planeta.
Aunque no se conoce con exactitud la zona donde habita, se sabe que vive en las aguas tropicales de Australia y otras áreas occidentales del Índico y del Pacífico.
El cuerpo principal de la medusa es translúcido, de color azulado y casi cuadrado (de ahí que también se la conozca como "medusa caja"). Del cuerpo salen 60 tentáculos cuya longitud aproximada de 80 cm cada uno.
Alcanza los 1,5 metros por segundo, velocidad más que suficiente para poder atrapar los peces de los que se alimenta (Pensabais que por el hecho de ser una medusa se desplazaría de forma lenta ehhh).
Como habéis pordido leer, existen especies que, sin tener tanto renombre, pueden llegar a suponer un gran peligro para el ser humano. Ya sean estas cuatro, u otras que pueden hacernos pasar un mal rato (en mayor o menor medida) como el pez dragón, el coral de fuego, la serpiente marina, el erizo de fuego, etc.
Curioso al menos, ¿no?

El pez piedra (Synanceia horrida) es la especie de actinopterigio más venenoso del mundo. Habita principalmente en aguas del Pacífico.
Su nombre se debe a que, cuando se camufla, es muy difícil diferenciarlo de una vulgar roca. Y es ahí donde radica el peligro ya que, al no verlo, se puede pisar con los pies descalzos, sufriendo la picadura con una de las púas de sus aletas. Hay que tener en cuenta que este pez tiene alrededor de 12-13 púas en la altea dorsal, 3 en la anal y 2 en la pélvica. Su picadura es muy dolorsa, alcanzando el nivel máximo pasada una hora. Lo peor es que el dolor viene acompañado de mareos, vómitos, cefalea, espasmos intestinales, hipertensión arterial, puediendo también llegar a producir arritmias cardiacas, parálisis muscular, convulsiones, coma y parada cardiorrespiratoria.
Este animal es totalmente pacífico y tranquilo (como la gran mayoría), se alimenta de pequeños peces y crustaceos. Tened cuidado de no pisarlo, no molestarlo y jamás tendréis un pencarce con él.
- Avispa de mar:
La Chironex fleckeri, más conocida como avispa de mar, está considerada la criatura más venenosa del planeta.
Aunque no se conoce con exactitud la zona donde habita, se sabe que vive en las aguas tropicales de Australia y otras áreas occidentales del Índico y del Pacífico.
El cuerpo principal de la medusa es translúcido, de color azulado y casi cuadrado (de ahí que también se la conozca como "medusa caja"). Del cuerpo salen 60 tentáculos cuya longitud aproximada de 80 cm cada uno.
Alcanza los 1,5 metros por segundo, velocidad más que suficiente para poder atrapar los peces de los que se alimenta (Pensabais que por el hecho de ser una medusa se desplazaría de forma lenta ehhh).Para los bañistas supone un peligro muy grande ya que es muy dificil de ver por su trasparencia. El roce de de un tentáculo de la medusa con alguna parte del cuerpo supone recibir la picadura más venenosa jamás conocida. Ésta produce dolor intenso en todo el cuerpo, triplica el ritmo cardiaco y duplica la tensión arterial, terminando con una embolia cardíaca que lleva a la muerte. También se presentan otros síntomas como dificultad respiratoria, náuseas, vómitos, hinchazón y muerte del tejido cutáneo.
A pesar de todo, existen especies inmunes a su letal veneno como la tortuga, que se alimenta de ella sin sufrir daño alguno (quién fuera tortuga en caso de encontrarse con esta criatura).Como habéis pordido leer, existen especies que, sin tener tanto renombre, pueden llegar a suponer un gran peligro para el ser humano. Ya sean estas cuatro, u otras que pueden hacernos pasar un mal rato (en mayor o menor medida) como el pez dragón, el coral de fuego, la serpiente marina, el erizo de fuego, etc.
Curioso al menos, ¿no?
martes, 9 de noviembre de 2010
SCUBAPRO MK25 - S600
A la hora de elegir un regulador, es recomendable preguntar a aquellos que tienen más experiencia.
Y eso hice yo. Pregunté a instructores, consulté en tiendas especializadas, visité foros de submarinistas, etc. Y de todos ellos saqué una idea clara: "Si puedes, cómprate un regulador con las dos etapas compensadas".
Una vez que se tiene esa idea clara, queda elegir modelos y marcas.
¿Por qué elegir scubapro?
Una vez más, es cuestión de gustos. Hay muchas marcas que ofrecen reguladores fiables y de alta calidad, como apeks, mares, cressi, aqualung o poseidon. Simplemente, yo me decanté por scubapro.
Aunque tengo que decir que mi decisión estuvo influenciada por el hecho de que la mayoría de submarinistas que conozco utilizan reguladores de esta marca y hablan muy bien de ella.
Espero poder hacer lo mismo yo a partir de ahora.
Dentro de scubapro hay una gama amplia de reguladores. Elegir uno u otro depende del uso que tengas pensado darle y, sobre todo, del presupuesto que dispongas. Aunque este elemento es, según cuentan todos los submarinistas con que me he cruzado, el más importante de todo el equipo. Recuerdo que un instructor me dijo con su regulador en la mano: "Esto es lo que te da la vida ahí abajo". Por lo que merece la pena gastase un poco más en él, ¿no?.
Además, si al principio te decantaste por la idea de un regulador con las dos etapas compenasadas, simplificas mucho la búsqueda. Así que, con todo esto, yo me decanté por el modelo de regulador con primera etapa MK25 y segunda etapa S600, cuyas principales características son:
- Primera etapa MK25: con cuerpo de latón cromado, tiene un sistema de pistón compensado que suministra una cantidad de aire significativaente mayor a la de otras primeras etapas. Tiene dos salidas de alta presión opuestas y cinco salidas de baja presión en una torreta pivotante que permite una rotación de 360º de los latiguillos. Estas cinco salidas de caudal elevado emiten cerca de un 15% más de aire que las salidas convenionales.
- Segunda etapa S600: posee una teconología de válvulas compensadas que reduce al máximo la tensión del muelle y, por tanto, la resistencia de inhalación; permitiéndo así una respiración fluida. La carcasa está moldeada con fibra de carbono, lo que supone mayor ligereza y mayor resistencia a la corrosión y al agua fría. Tiene una función de ajuste manual de esfuerzo de inhalación, va equipada con el sistema VIVA, posee una válvula de exhalación de caudal muy alto y tiene una boquilla ortodóntica que reduce la fatiga de la mandíbula.
La persona que me lo vendió me dijo que no podía decir nada malo de este modelo. Y también que con él tenía regulador para muchos años. Es un DiveMaster con muchos años de experiencia, por lo que creo que su juicio de valor tiene cierto peso. Aunque, independientemente de eso, por todo lo que he apuntado antes, yo creo que no está nada mal ¿y tú?
lunes, 1 de noviembre de 2010
Curso PADI Open Water Diver (2ª parte)
Una de las cosas que se aprende en el curso es que no se puede bucear cuando se está enfermo.
El club con el que hice esta segunda etapa y que, finalmente, fue el que me certificó como buceador PADI OWD, era Dive & Dive. (http://www.divedivecompany.com/index.html)
Formar parte de un equipo que se defiende bien bajo el agua supone otra gran ventaja ya que permite disfrutar plenamente de cada momento sin tener que gastar mucho tiempo en hacer los ejercicios obligatorios (cuanto menos tardes en hacer los ejercicios, más tiempo tienes para bucear y explorar).
3. Cala El Racó:
Y eso hizo que tuviese que retrasar la segunda parte de aguas abiertas unas semanas. Aunque todo llega. Y allí me planté yo, en Calpe, dispuesto a terminar lo que había empezado en Madrid.
El club con el que hice esta segunda etapa y que, finalmente, fue el que me certificó como buceador PADI OWD, era Dive & Dive. (http://www.divedivecompany.com/index.html)
No pretendo hacer publicidad de nadie pero, si alguien me pregunta dónde puede hacer submarinismo en la costa alicantina, sin duda le diré que vaya a este centro, donde va a gozar de buen ambiente y va a poder bucear con todas las garantías.
Lo más importante del curso es, desde mi punto de vista, el instructor que te toque. Y en ese sentido creo que fui afortunado. Me tocó uno cuyo concepto acerca de las normas y los procedimientos era bastante flexible, aunque no por ello dejaba de cuidar nuestra seguridad. Y, creedme, eso es una gran ventaja si se quiere disfrutar al máximo de las inmersiones.
Cuando llegué la primera mañana, me dijeron que me había tocado un equipo con un nivel alto. Eso hizo que me sintiera algo inseguro. Pero lo que no sabía es que yo también venía con una calificación alta de la parte de piscina de Madrid. Cuando lo supe me tranquilicé e, incluso, cogí confianza y seguridad.Formar parte de un equipo que se defiende bien bajo el agua supone otra gran ventaja ya que permite disfrutar plenamente de cada momento sin tener que gastar mucho tiempo en hacer los ejercicios obligatorios (cuanto menos tardes en hacer los ejercicios, más tiempo tienes para bucear y explorar).
Cuatro fueron las inmersiones que realizamos a lo largo del fin de semana:
1. Cala El Racó:
Esta primera inmersión a los pies del Peñon de Ifach, que duró 50 minutos, la hicimos sobre los bosques de poseidoneas, a una profundidad inferior a los diez metros. Me asombró gratamente por la inmensa cantidad de peces que había a escasos metros de la orilla, a una profundidad de apenas dos metros. Nunca había visto tanta fauna marina junta en mis años como apneista ocasional.
2. Tres Piedras:
Esta vez la profundidad fue algo mayor que en la primera, por lo que la inmersión fue un poco mas corta (duró 43 minutos). Pero eso no impidió que saliera con la misma buena sensación.
3. Cala El Racó:
Al día siguiente, volvimos a hacer una inmersión en la Cala del Racó. Realmente, entramos al mar por la cala, pero después nos alejamos cierta distancia de ella como ya hicimos la primera vez. Aunque esta inmersión, a diferencia de la primera, la hicimos por fondos arenosos junto a grandes paredes de roca, donde había una gran cantidad de anémonas y pepinos de mar (Holoturoideos).
La fauna no era tan abundante como en la zona de poseidoneas. Y por ello, quizás fue la inmersión que más frío me dejó en este sentido. Aunque eso no quiere decir que no disfrutase. Esta inmersión la utilizamos para mejorar nuestra flotabilidad y para hacer juegos, como correr por el fondo y dar volteretas, con los que disfrutamos mucho.
4. Final del Paseo:
Esta cuarta y última inmersión fue la mejor del fin de semana. Nos juntamos todos los alumnos en tres embarcaciones para dirigirnos juntos al punto de inmersión.
La inmersión trascurrió a los piés del peñón donde, en un fondo de roca y poseidonea, pudimos ver grandes bancos de peces.
Esta vez la profundidad fue bastante mayor que las anteriores. La inmersión duró menos, pero fue mucho más intensa. El tamaño y la cantidad de los peces era significativamente mayor de lo que habíamos visto hasta entonces. Llegamos a ver cinco morenas, un congrio y algunos pulpos. Otros grupos consiguienron ver hasta un espetón y una tortuga. Esto prueba que, una inmersión realizada el mismo día, a la misma hora y en el mismo punto, nunca es igual para dos o más submarinistas.
Con estas cuatro inmersiones finalizaba el curso. Tan solo quedaba felicitarnos, rellenar la documentación y recoger nuestro carné provisional.
La inmersión trascurrió a los piés del peñón donde, en un fondo de roca y poseidonea, pudimos ver grandes bancos de peces.
Esta vez la profundidad fue bastante mayor que las anteriores. La inmersión duró menos, pero fue mucho más intensa. El tamaño y la cantidad de los peces era significativamente mayor de lo que habíamos visto hasta entonces. Llegamos a ver cinco morenas, un congrio y algunos pulpos. Otros grupos consiguienron ver hasta un espetón y una tortuga. Esto prueba que, una inmersión realizada el mismo día, a la misma hora y en el mismo punto, nunca es igual para dos o más submarinistas.
Con estas cuatro inmersiones finalizaba el curso. Tan solo quedaba felicitarnos, rellenar la documentación y recoger nuestro carné provisional.POR FIN ERA UN BUCEADOR PADI OPEN WATER!!!
Después, ya en Madrid, solo tuve que enviar la documentación debidamente cumplimentada a las oficinas de PADI en Suiza. Y unos días después, me llegó a casa mi carné oficial de submarinista.
domingo, 17 de octubre de 2010
Curso PADI Open Water Diver (1ª parte)
Antes de nada, ¿por qué PADI?.
Hay diferentes organizaciones que te certifican como buceador (ACUC, FEDAS, PADI, CMAS...). Cada una tiene su sistema y sus peculiaridades.
Las prácticas de la primera parte del curso se realizan en piscina. A mi me tocó en el complejo deportivo HispaOcio de Villaviciosa de Odón, que no está nada mal. (http://www.hispaociovillaviciosa.com/)
Una vez allí, antes de que nos dejaran meternos en el agua, tuvimos que estar unas horas repasando las pruebas escritas y resolviendo las dudas que pudiésemos tener. Después, oímos las palabras tan deseadas: "vamos a por los equipos". Nos enseñaron qué era cada cosa, cómo se montaba y nos metimos en el agua.
Por fin respiré debajo del agua. Era la primera vez, ¡¡¡qué sensación!!! Parece una tontería, una acción sin importancia pero, para mi, hay que hacerlo y vivirlo para poder opinar acerca de ello.
Después vinieron los ejercicios típicos para familiarizarte con todos los elementos del equipo, para afrontar situaciones de emergencia, para saber movernos y estabilizarnos bajo el agua, etc. La mayoría resultó bastante sencillo.
Este primer fin de semana de aguas confinadas me gustó mucho. Aunque hay que decir que a mucha otra gente le resultó soso y aburrido. Supongo que, como todo, es cuestión de gustos.
La cuestión más importante es que ya teníamos la mitad del título de submarinista.
¿Qué me esperaría en la parte de aguas abiertas? Para saberlo tuve que esperar unas semanas.
Hay diferentes organizaciones que te certifican como buceador (ACUC, FEDAS, PADI, CMAS...). Cada una tiene su sistema y sus peculiaridades.
Cuando me puse a buscar centros y clubes de buceo, lo primero que vi es que la mayor parte de la oferta del mercado la ocupan empresas que imparten cursos bajo la modalidad PADI. Hay una gran competencia entre ellas, por lo que puedes encontrar prácticamente las mejores ofertas si buscas bien (mi curso me costó alrededor de 120 euros menos del precio medio de mercado, ¡¡¡con alojamiento incluído!!!). Evidentemente, seguí la máxima del "bueno, bonito y barato".
Una vez pagado el curso, me entregaron un pack con dos manuales, un dvd, un log book y mucha publicidad de los diferentes cursos que ofrece PADI.
Antes del primer día del curso tuve que haberme estudiado los manuales, visto los videos y realizado las pruebas escritas de cada módulo. Tardé una semana dedicándole pequeños ratos cada día.
Y por fin llegó el primer fin de semana del curso!!!
Las prácticas de la primera parte del curso se realizan en piscina. A mi me tocó en el complejo deportivo HispaOcio de Villaviciosa de Odón, que no está nada mal. (http://www.hispaociovillaviciosa.com/)
Una vez allí, antes de que nos dejaran meternos en el agua, tuvimos que estar unas horas repasando las pruebas escritas y resolviendo las dudas que pudiésemos tener. Después, oímos las palabras tan deseadas: "vamos a por los equipos". Nos enseñaron qué era cada cosa, cómo se montaba y nos metimos en el agua.
Por fin respiré debajo del agua. Era la primera vez, ¡¡¡qué sensación!!! Parece una tontería, una acción sin importancia pero, para mi, hay que hacerlo y vivirlo para poder opinar acerca de ello.
Después vinieron los ejercicios típicos para familiarizarte con todos los elementos del equipo, para afrontar situaciones de emergencia, para saber movernos y estabilizarnos bajo el agua, etc. La mayoría resultó bastante sencillo.
Este primer fin de semana de aguas confinadas me gustó mucho. Aunque hay que decir que a mucha otra gente le resultó soso y aburrido. Supongo que, como todo, es cuestión de gustos.
La cuestión más importante es que ya teníamos la mitad del título de submarinista.
¿Qué me esperaría en la parte de aguas abiertas? Para saberlo tuve que esperar unas semanas.
viernes, 15 de octubre de 2010
Curiosidad por el mundo submarino
Mi interés por el mundo submarino surgió cuando apenas contaba con cinco años. Quizás fue porque mis padres me enseñaron a bucear antes que a nadar, o por la afición que mi padre siempre ha tenido al buceo y a la pesca. Seguramente sea una mezcla ambas, junto con otros factores inherentes a mi personalidad.

Con los años, cambié las gafas por una máscara, un tubo y unas aletas y comencé a hacer lo que hoy llamamos snorkeling. Y más tarde pasé a la apnea.
Cada año mi interés por conocer el mundo que había bajo el agua crecía más y más. Buceaba con familiares, con amigos... algunos de ellos con conocimientos mucho más amplios acerca de la práctica submarina que yo, de los que aprendí todo lo que pude.
Pasó el tiempo y cada vez me fui apartando más del submarinismo. Apenas buceaba una o dos veces al año en el lugar de playa que hubiese elegido para veranear.
Además, las playas y calas apenas tenían vida. Las pocas veces que buceaba solo veía unos cuantos erizos, algunos rascacios y pequeños ejemplares de peces que antes llenaban la costa como la salpa, la lisa o la oblada. Era un panorama muy triste. Démosle las gracias a la pesca de arrastre de los barcos, a la pesca masiva con caña, a la sustitución de las zonas naturales de costa por hormigón, al vertido de basuras al mar, etc.
Pasaron alrededor de 8 años sin que me metiese bajo el agua, hasta que en 2009 decidí pasar mis vacaciones en Mallorca.
Ese verano, al ver aquellas calas paradisíacas no pude resistir la tentación de bucear, aunque fuese solo (nota: no bucear solo nunca).
Por suerte, me llevé mis aletas, mi máscara y mi tubo de Madrid. Sabía que una isla podía darme la oportunidad de volver a bucear... y así fue.
Quedé impresionado por la cantidad de peces que había en calas cuya profundidad no pasaba de los 6 metros. Fue una gozada. Volvieron a renacer en mi las ganas de bucear y me dije: "¿por qué no me saco el título de buzo para poder hacer inmersiones con botella y explorar más a fondo el mundo submarino?"
Dicho y hecho. El verano de 2010 comencé mi nueva andadura: Me apunté a una escuela de buceo.

En fin, se puede decir que mi afición por el submarinismo surgió en el verano de 1987, año en que me compraron mis primeras gafas para bucear en las calas de Peñíscola (Costa del Azahar).
Por aquel entonces, la costa levantina estaba llena de vida. Nada más meterte en el agua ya tenías una multitud de peces rondándote por los pies. Daba gusto.Con los años, cambié las gafas por una máscara, un tubo y unas aletas y comencé a hacer lo que hoy llamamos snorkeling. Y más tarde pasé a la apnea.
Cada año mi interés por conocer el mundo que había bajo el agua crecía más y más. Buceaba con familiares, con amigos... algunos de ellos con conocimientos mucho más amplios acerca de la práctica submarina que yo, de los que aprendí todo lo que pude.
Pasó el tiempo y cada vez me fui apartando más del submarinismo. Apenas buceaba una o dos veces al año en el lugar de playa que hubiese elegido para veranear.
Además, las playas y calas apenas tenían vida. Las pocas veces que buceaba solo veía unos cuantos erizos, algunos rascacios y pequeños ejemplares de peces que antes llenaban la costa como la salpa, la lisa o la oblada. Era un panorama muy triste. Démosle las gracias a la pesca de arrastre de los barcos, a la pesca masiva con caña, a la sustitución de las zonas naturales de costa por hormigón, al vertido de basuras al mar, etc.
Pasaron alrededor de 8 años sin que me metiese bajo el agua, hasta que en 2009 decidí pasar mis vacaciones en Mallorca.
Ese verano, al ver aquellas calas paradisíacas no pude resistir la tentación de bucear, aunque fuese solo (nota: no bucear solo nunca).
Por suerte, me llevé mis aletas, mi máscara y mi tubo de Madrid. Sabía que una isla podía darme la oportunidad de volver a bucear... y así fue.
Quedé impresionado por la cantidad de peces que había en calas cuya profundidad no pasaba de los 6 metros. Fue una gozada. Volvieron a renacer en mi las ganas de bucear y me dije: "¿por qué no me saco el título de buzo para poder hacer inmersiones con botella y explorar más a fondo el mundo submarino?"
Dicho y hecho. El verano de 2010 comencé mi nueva andadura: Me apunté a una escuela de buceo.
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