domingo, 24 de abril de 2011

Apnea, una práctica no exenta de riesgos

El buceo en apnea o buceo libre es aquel que se realiza sin suministro adicional de aire o, como suele decirse coloquialmente, "a pulmón".
Las personas tienden a pensar que esta práctica deportiva está exenta de riesgos, considerando el peligro de quedarse sin aire como único factor de riesgo. Pero es mucho más complejo que eso.
Esta práctica supone someter al cuerpo humano a una interrupción total del suministro de aire, por lo que el oxígeno disminuye hasta niveles que pueden llegar a resultar peligrosos.

Hay que tener en cuenta que la necesidad de respirar se produce por la acumulación de dióxido de carbono en el cuerpo, no por la falta de oxígeno. Por eso, los apneistas utilizan la hiperventilación, que es una práctica consistente en hacer 3 ó 4 respiraciones profundas antes de sumergirse, para bajar los niveles de dióxido de carbono y retrasar la sensación de falta de aire, prolongando así el tiempo de inmersión.
Aunque los buceadores deben ser muy ciudadosos a la hora de realizar esta práctica, ya que una hiperventilación excesiva puede reducir los niveles de dióxido de carbono tanto que el cuerpo se quede sin oxígeno antes de notar necesidad de respirar. Esto provoca la inconsciencia repentina y, si nadie puede socorrerte, la muerte por ahogamiento.

Otro problema ligado a la apnea que ocasiona un gran número de accidentes es el síncope hipóxico, también conocido como el síncope de los siete metros, síncope de las aguas bajas o shallow water blackout.
Este fenómeno supone un desmayo repentino por un descenso brusco del nivel de oxígeno en la sangre. La causa de este descenso repentino es la disminución de la presión que experimenta el buceador a medida que asciende a la superficie desde una profundidad de entre 15 y 20 metros, ya que los pulmones se expanden e invierten el proceso de intercambio de gases que se produce en los alveolos, pasando estos a aborver el oxígeno del torrente sanguíneo.
A priori, si un buceador sufre este síncope y es rescatado inmediatamente, no tiene porqué tener mayores consecuencias, ya que el peligro no radica en el desmayo, sino en el ahogamiento que se produce  durante el estado de inconsciencia del mismo. Aunque hay que tener en cuenta que, cuando los casos hipóxicos se repiten, pueden provocar lesiones irreversibles en el tejido cerebral a largo plazo. Por lo que no se puede tomar a la ligera.
Además, este fenómeno se agrava con la hiperventilación, ya que los tiempos de inmersión y la profundidad son mayores gracias a esta práctica (entre un 40% y 60%). Por lo que utilizar esta técnica requiere de mucho entrenamiento y mucha prudencia.

Por último, aunque no es muy común, no deja de ser importante el hecho de que durante la apnea, a pesar de que se interumpe la respiración,  el resto de procesos fisólógicos continúan, como el de absorción de nitrógeno por los tejidos. Por lo que el apneista no está exento de sufrir un ataque de descompresión.

Así que, al menos, dos ideas claras se desprenden de todo esto:

    1) Bucea con mucha precaución y siempre dentro de tus límites.

    2) Ve siempre acompañado y no pierdas la atención sobre tu compañero.

sábado, 29 de enero de 2011

Caída libre de Guillaume Néry



Guillaume Néry batió el record mundial de inmersión libre en 2010 alcanzando una profundidad de 202 metros. Dicha marca fue alcanzada en el Agujero Azul de Dean, situado en la Isla Larga, Bahamas, cuyo fondo se sitúa exactamente a 202 metros (donde llegó Néry).
http://www.guillaumenery.fr/#
El Dean´s Blue Hole está considerado como el agujero azul más profundo del mundo. Es semicircular en la superficie, donde tiene un diámetro de entre 25 y 35 metros. Y a la profundidad de 20 metros, el agujero se ensancha hasta los 100 metros de diámetro convirtiéndose en una inmensa caverna.
Este impresionante video es una representación artística de la proeza de Néry. Un descenso a las profundidades hasta alcanzar el fondo del agujero azul más grande conocido.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Algunos peligros no tan conocidos

La mayoría de la gente que pregunta o habla acerca de los peligros del mar suele centrarse siempre en la figura del tiburón. Y considerar al tiburón como un animal agresivo que supone un grave peligro para el hombre es una falsa y extendida creencia que carece de fundamento. Las estadísticas, los estudios científicos y la experiencia de cientos de submarinistas demuestran que no es cierto.
Evidentemente, no hay que molestar a un tiburón porque entonces corres el riesgo de que te ataque, como cualquier otra especie que se sienta amenzada. Pero la culpa del ataque será tuya, no del animal.
El mar, como muchos otros medios, evidentemente no está exento de peligros. Y más si tenemos en cuenta que no es nuestro medio natural. Algunos de esos peligros están ligados a la práctica del submarinismo exclusivamente, como la narcosis o los problemas de descompresión. Pero hay otros riesgos que no están relacionados con los efectos de la profundidad en nuestro cuerpo, sino que provienen de las especies que habitan el medio marino. Algunas de ellas son:

- Cono de mar:
  El Cono (Conus) es un molusco gasterópodo de la familia Conidae que habita en aguas del Índico y del Pacífico. Es un animal carnívoro que posee una glándula venenosa unida a un diente radular en forma de arpón que lanza a sus presas (puede atravesar los guantes y el traje de un submarinista). A través de ese órgano inocula un veneno muy potente que actúa sobre el sistema nervioso de las víctimas. Dicho veneno contiene cientos de compuestos diferentes y su composición varía mucho de unas especies a otras (algunos contienen la mortal tetrodotoxina).
Las presas más pequeñas quedan paralizadas al intanste, pero también puede paralizar y matar a especies mayores en unos pocos minutos, como al ser humano. Los síntomas incluyen dolor intenso, hinchazón, entumecimiento y hormigueo. Éstos pueden empezar inmediatamente o demorarse unos días. Muchas veces producen parálisis muscular, cambios en la percepción visual y fallo respiratorio que puede conducir a la muerte.
No hay antídotos, y el tratamiento consiste en soporte vital hasta que el veneno es metabolizado por la víctima.
¡¡¡Menudo caracol ehhh!!!

- Pulpo de anillos azules:
  El Hapalochlaena, más conocido como pulpo de anillos azules, es una especie de cefalópodo que habita en el Océano Pacífico. Tiene las dimensiones de una pelota de golf. Pero, a pesar de su reducido tamaño, posee veneno suficiente como para matar a 26 personas. Dicho veneno contiene una serie de toxinas, entre la que volvemos a encontrar a la tetrodotoxina, que bloquea los canales de sodio causando la parálisis motriz. Esta toxina es generada por unas bacterias que posee el pulpo en sus glándulas salivares y que, además, son las que le dotan de esos anillos azules tan característicos.
Este animal se alimenta principalmente de cangrejos y camarones, a los que arranca un trozo de caparazón para inocularles su potente veneno, paralizarlos y, finalmente, drenar su carne.
A priori, no hay riesgo de que tengamos una mala experiencia con uno de estos pequeños seres. Pero hay que tener mucho cuidado con ellos ya que, si se sienten atacados, se les pisa o toca por descuido, pueden atacar rápidamente. ¡Y ya habéis leido!

- Pez Piedra:
  Este animal quizás sea el más conocido de los citados, pero no por ello deja de ser un serio peligro si se sufre su picadura.
El pez piedra (Synanceia horrida) es la especie de actinopterigio más venenoso del mundo. Habita principalmente en aguas del Pacífico.
Su nombre se debe a que, cuando se camufla, es muy difícil diferenciarlo de una vulgar roca. Y es ahí donde radica el peligro ya que, al no verlo, se puede pisar con los pies descalzos, sufriendo la picadura con una de las púas de sus aletas. Hay que tener en cuenta que este pez tiene alrededor de 12-13 púas en la altea dorsal, 3 en la anal y 2 en la pélvica. Su picadura es muy dolorsa, alcanzando el nivel máximo pasada una hora. Lo peor es que el dolor viene acompañado de mareos, vómitos, cefalea, espasmos intestinales, hipertensión arterial, puediendo también llegar a producir arritmias cardiacas, parálisis muscular, convulsiones, coma y parada cardiorrespiratoria.
Este animal es totalmente pacífico y tranquilo (como la gran mayoría), se alimenta de pequeños peces y crustaceos. Tened cuidado de no pisarlo, no molestarlo y jamás tendréis un  pencarce con él.

- Avispa de mar:
  La Chironex fleckeri, más conocida como avispa de mar, está considerada la criatura más venenosa del planeta.
Aunque no se conoce con exactitud la zona donde habita, se sabe que vive en las aguas tropicales de Australia y otras áreas occidentales del Índico y del Pacífico.
El cuerpo principal de la medusa es translúcido, de color azulado y casi cuadrado (de ahí que también se la conozca como "medusa caja"). Del cuerpo salen 60 tentáculos cuya longitud aproximada de 80 cm cada uno.
Alcanza los 1,5 metros por segundo, velocidad más que suficiente para poder atrapar los peces de los que se alimenta (Pensabais que por el hecho de ser una medusa se desplazaría de forma lenta ehhh).
Para los bañistas supone un peligro muy grande ya que es muy dificil de ver por su trasparencia. El roce de de un tentáculo de la medusa con alguna parte del cuerpo supone recibir la picadura más venenosa jamás conocida. Ésta produce dolor intenso en todo el cuerpo, triplica el ritmo cardiaco y duplica la tensión arterial, terminando con una embolia cardíaca que lleva a la muerte. También se presentan otros síntomas como dificultad respiratoria, náuseas, vómitos, hinchazón y muerte del tejido cutáneo.
A pesar de todo, existen especies inmunes a su letal veneno como la tortuga, que se alimenta de ella sin sufrir daño alguno (quién fuera tortuga en caso de encontrarse con esta criatura).


Como habéis pordido leer, existen especies que, sin tener tanto renombre, pueden llegar a suponer un gran peligro para el ser humano. Ya sean estas cuatro, u otras que pueden hacernos pasar un mal rato (en mayor o menor medida) como el pez dragón, el coral de fuego, la serpiente marina, el erizo de fuego, etc.
Curioso al menos, ¿no?

martes, 9 de noviembre de 2010

SCUBAPRO MK25 - S600


A la hora de elegir un regulador, es recomendable preguntar a aquellos que tienen más experiencia.
Y eso hice yo. Pregunté a instructores, consulté en tiendas especializadas, visité foros de submarinistas, etc. Y de todos ellos saqué una idea clara: "Si puedes, cómprate un regulador con las dos etapas compensadas".
Una vez que se tiene esa idea clara, queda elegir modelos y marcas.

¿Por qué elegir scubapro?
Una vez más, es cuestión de gustos. Hay muchas marcas que ofrecen reguladores fiables y de alta calidad, como apeks, mares, cressi, aqualung o poseidon. Simplemente, yo me decanté por scubapro.
Aunque tengo que decir que mi decisión estuvo influenciada por el hecho de que la mayoría de submarinistas que conozco utilizan reguladores de esta marca y hablan muy bien de ella.
Espero poder hacer lo mismo yo a partir de ahora.

Dentro de scubapro hay una gama amplia de reguladores. Elegir uno u otro depende del uso que tengas pensado darle y, sobre todo, del presupuesto que dispongas. Aunque este elemento es, según cuentan todos los submarinistas con que me he cruzado, el más importante de todo el equipo. Recuerdo que un instructor me dijo con su regulador en la mano: "Esto es lo que te da la vida ahí abajo". Por lo que merece la pena gastase un poco más en él, ¿no?.
Además, si al principio te decantaste por la idea de un regulador con las dos etapas compenasadas, simplificas mucho la búsqueda. Así que, con todo esto, yo me decanté por el modelo de regulador con primera etapa MK25 y segunda etapa S600, cuyas principales características son:

- Primera etapa MK25: con cuerpo de latón cromado, tiene un sistema de pistón compensado que suministra una cantidad de aire significativaente mayor a la de otras primeras etapas. Tiene dos salidas de alta presión opuestas y cinco salidas de baja presión en una torreta pivotante que permite una rotación de 360º de los latiguillos. Estas cinco salidas de caudal elevado emiten cerca de un 15% más de aire que las salidas convenionales.

- Segunda etapa S600: posee una teconología de válvulas compensadas que reduce al máximo la tensión del muelle y, por tanto, la resistencia de inhalación; permitiéndo así una respiración fluida. La carcasa está moldeada con fibra de carbono, lo que supone mayor ligereza y mayor resistencia a la corrosión y al agua fría. Tiene una función de ajuste manual de esfuerzo de inhalación, va equipada con el sistema VIVA, posee una válvula de exhalación de caudal muy alto y tiene una boquilla ortodóntica que reduce la fatiga de la mandíbula.


La persona que me lo vendió me dijo que no podía decir nada malo de este modelo. Y también que con él tenía regulador para muchos años. Es un DiveMaster con muchos años de experiencia, por lo que creo que su juicio de valor tiene cierto peso. Aunque, independientemente de eso, por todo lo que he apuntado antes, yo creo que no está nada mal ¿y tú?